domingo, 3 de septiembre de 2017

Las Meninas de Canido. El arte es compartir, compartir es un arte


Cuando creé este blog allá por el 2012 creía, y sigo creyendo, que compartir lo bueno y positivo que hay en este mundo es algo necesario. Por ello ver iniciativas como Las Meninas de Canido me demuestra que hay personas que tienen el mismo convencimiento que yo. Nunca había ido a las Meninas de Canido, pero el estar investigando sobre el proyecto y leyendo entrevistas sobre el pintor Eduardo Hermida, impulsor de la idea y organizador del evento, hicieron que crecieran aún más las ganas de acercarme a ese barrio de Ferrol. Quería ver lo que allí se iba a cocer primer fin de semana de septiembre, como todos los años desde 2008.

No quise ver fotos, quería que me sorprendiera lo que allí iba a encontrar. Y Canido me sorprendió, y más todavía que aquella iniciativa cultural no tuviera más repercusión. 

Canido es un barrio de Ferrol muy castigado por la crisis y de ello dan clara muestra el estado de muchos inmuebles. Pero es de esos barrios en los que te sientes a gusto, no sé, es una sensación especial, empiezas a callejear y entre tanto abandono y destrucción: BELLEZA; y no solo por las meninas que te encuentras en cada calle, callejón, plazuela o rincón.


En esta edición del 2017 se montó mucho revuelo, gracias a la campaña que desde Estrella Galicia lanzaron con su cerveza 1906. En ella invitaban a venir a pintar al famoso Banksy, cosa que no se sabrá hasta que se produzca, cosa que parece difícil, aunque no imposible. Por si acaso, hay una pared en blanco esperándole y desde el twitter @cerveza1906 se lo recordaban con el hashtag #BanksyEnCanido


Os cuento cómo fue mi primer día en Las Meninas de Canido:

Me levanté con un gran trancazo, pero después de un par de Couldinas y una comida reconfortante, me encontraba con mucho ánimo. Así que Carlos y yo tomamos rumbo a Ferrol, pero antes fuimos a recoger a Oscar y Vicky. Aquí una foto con Vicky (Victoria Casas o Victorialand) y su menina del 2014, por la cual había pasado la censura (vamos que le habían pintado las tetas), de ahí nuestra actitud desvergonzada en la foto...


El sol, espléndido, la temperatura, ideal. Nada podía ir mal y nada lo fue. Me lo tomé con calma, me gustaban tanto las meninas que me iba deteniendo en casi todas. Buena prueba de ello, es que llegué a casa con casi 100 fotos. Aquí un pequeño collage.

Las Meninas de Canido 2017

Las Meninas de Canido 2017

Las Meninas de Canido 2017

Paseando, paseando, llegamos a una... no sabría cómo llamarlo, plaza con suelo de piedrecitas, tierra... bueno un lugar especial en el que nos encontramos a una mujer especial, Mamen Bazarra, "La niña del arco iris", su sonrisa y su forma de ver la vida en color me fascinan. 

Mamen Bazarra. La niña del arco iris. Las Meninas de Canido.
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Y cuando vimos a Malena Carballo, manos a la obra, no quedó otra que inmortalizar ese momento. 

Malena Carballo. Las Meninas de Canido

Después nos encontramos con Javier de la Rosa y con Alba Nicolás, Milicia Gráfica, siempre es genial charlar con ellos, son tan divertidos y tan, tan creativos. 

Javier de la Rosa. Las Meninas de Canido.


Milicia Gráfica. Las Meninas de Canido. 2017


Siguiendo por esa calle, en un metido, vimos a Beatriz Clara pintando, ¡qué mujer más estilosa! 

Beatriz Clara. Las Meninas de Canido.


Nando Pereiro estaba "ausente", como el propio Banksy, pero su obra lo dice todo "Sayonara, Banksy".

Nando Pereira. Las Meninas de Canido.

Después pudimos disfrutar del concierto de Malevaje y tomarnos unas cañas bien fresquitas de 1906, mi cerveza preferida. La única pega es que todos los sitios para picotear estaban abarrotados, pero finalmente nos tomamos un bocata de chicharrones con queso del país que quitaba el sentido...

Para cerrar este post, darle las GRACIAS a todos los artistas que han puesto su granito de arena en Las Meninas de Canido y han compartido su arte. A veces compartir es trabajoso y las personas no valoran este gran esfuerzo que es hacerlo sin esperar nada a cambio, lo sé bien... Por ello creo que ha llegado el día de terminar con mi aportación en Comparte Positivo, tengo muchas ideas, fotos, viajes por contar, pero quizá tenga que dar el salto como las meninas de Canido y buscarme patrocinador, el tiempo es oro, dicen, y a mí me escasean uno y otro ;) 

En todo caso, y por si este fuera mi último post, decir que he estado encantada de llegar hasta aquí y haber podido compartir con vosotr@s estos años de mis propias vivencias. Casi 134.000 visitas me dicen que algo he debido de hacer bien, así que me voy feliz. ¡Gracias de corazón y hasta pronto amig@s positivos! 

"El arte es compartir... o compartir es un arte". © Virginia Romera Calleja

Virginia Romera Calleja. Las Meninas de Canido

sábado, 5 de agosto de 2017

La estrella que más brilla

A mamá le gustaba nadar en el mar. Ella me contagió ese placer. Sentada en la arena, de repente se levantaba, se metía en el agua con decisión y nadaba sin mirar atrás. Cuando ya no la distinguíamos, se paraba, «hacía el muerto», bien para descansar, bien para pensar en soledad, bien para no pensar. Y volvía. «El agua está muy buena», nos decía, el agua siempre estaba muy buena para ella.

Ahora me gustaría nadar y, sin embargo, no me atrevo, no me atrevo a entrar en su mar, no estoy preparada, todavía no.

En unos días iremos a lanzar sus cenizas al mar, eso sí, en una urna biodegradable. Y esto me ha hecho pensar en cómo quiero morir.

1. No me gustaría una misa, un cura que no sabe nada de mí, qué va a decir... Sí, soy católica, me bautizaron, hice la comunión toda mona y hasta quise hacer la confirmación. Y, aunque no me haya casado y viva «en pecado», sí creo que hay algo, no sé si será un Dios o de qué religión será, pero es algo a lo que necesitamos aferrarnos y hablarle cuando perdemos toda esperanza y necesitamos consuelo. Sé que es algo infantil creer en el cielo, pero me gusta pensar que mamá está allí arriba y hablar por las noches con la estrella que más brilla.

2. Sí me gustaría un velatorio, ahora que he comprendido lo que es. Que puedan venir las personas que me querían, solo ellas, y que puedan despedirse de mí. Ellas lo necesitan, lo he podido comprobar. No me gustaría que viniera nadie por cumplir o con prisas o para romper la cabeza a mi familia, por favor, NO. Saben, los que me conocen, que yo soy una persona a la que le gusta la tranquilidad, la transparencia y la autenticidad, así me gustaría que fuera mi despedida de este mundo. Un caja sencilla y cerrada, llena de las flores que más adoro, los tulipanes, mis preferidos son los naranjas, pero ojalá hubiera de todos los colores. ¡Un bello jardín de tulipanes! Y que me recordaran sonriendo, en vida, porque sí, he tenido una vida feliz, que no es fácil.

3. Sí me gustaría que cada persona que se quisiese despedir de mí me escribiera unas palabras con un recuerdo en una cartulina de color. Y que estas cartulinas de colores me acompañaran en mi viaje al otro mundo.

4. Y por último, que mis cenizas fueran enterradas en mi jardín. Sí, enterradas, el mar ya está bastante contaminado. Y que con ellas se plantara un ginkgo biloba. Que ese día se celebrara la vida, la vida de un nuevo ser vivo y la vida de todos los que quedan, en especial de mi familia, de mi querida familia.

Y ahora, pensando en la muerte, me han entrado todavía más ganas de vivir, y de escribir, y de viajar. Conocer esos países en los continentes que empiezan por A, esos que me pide el alma. Uno es México, otro es Japón y otro es Sáhara. No quiero morir sin sentir el desierto del Sáhara, esa tierra que antes fue MAR.

© Texto: Virginia Romera Calleja
© Foto: Carlos Durán Lopez

sábado, 17 de junio de 2017

«El Patito Guapo» en mi piscina, para mi mamá y para el concurso Relatos de viento. #palabrasalviento

El Patito Guapo

Era una tarde de junio, una calurosa tarde de junio. Salí al jardín y allí estaba él, en medio de la piscina. Una bolita oscura de plumas, que contrastaba con el azul del agua. Me acerqué, y nadó hacia el lado contrario. Me acerqué más, y escapó de nuevo. Así una y otra vez, hasta que comenzó una nueva y divertida modalidad, consistente esta en zambullirse hasta el fondo y emerger dando un pequeño saltito. Era muy divertido, pero pensé que le debía de estar causando un grave estrés. No era eso lo que yo quería, quería ayudarle. Me metí en la piscina y conseguí cogerle. Efectivamente, estaba asustado. Tiritaba.

Era del tamaño de una mano grande, parecía un pato salvaje, sobresalía de mis manos una cabecita amarilla, era muy hermoso o hermosa me dije y así se lo dije al recién bautizado Patito Guapo.

Relato El Patito Guapo de Virginia Romera Calleja. Cría de Ánade Azulón

No sabía qué hacer con él, los documentales de la 2 no te enseñan cómo desenvolverte en estos casos. Así que lo acomodé en una caja de cartón, le hice una foto con el móvil y la publiqué en mi Facebook con un mensaje pidiendo instrucciones para ayudar al patito, tenía varios amigos expertos en aves, esperaba que alguno estuviera conectado.

Seguía temblando. Normal. Piaba. Normal.

Mis amigos me aconsejaron que lo soltara, que su madre le vendría a buscar, que era una cría de Ánade Azulón y que era raro que a su mamá se le hubiera despistado uno, ya que son muy madrazas. Otros decían que lo llevara a un centro de recuperación de fauna, pero había que dar una oportunidad al reencuentro madre/hijo. Como madre, me pareció lo más oportuno.

Así lo hice, le saqué de la caja y busqué una sombra para que su madre lo encontrara en buen estado, sin achicharrarse en la espera.

Me escondí. El Patito Guapo comenzó a piar, supongo que se dirá así. Al principio muy bajito, luego cada vez más alto y seguido, parecía que había cogido confianza de nuevo. Comenzó a moverse por el jardín con unos movimientos muy graciosos. Realmente era encantador. De pronto, desapareció entre los setos del cierre. ¡Oh, vaya! ¿Dónde demonios se había ido? Me acerqué y comencé a buscarle, pero nada. Debió caer a la finca de abajo, pensé. Antes había un huerto, pero llevaba un año abandonado, por lo que las hierbas y maleza campaban a sus anchas. Me preocupa su estado. Le escucho, pero no consigo localizarlo.

Mientras le busco, veo pasar un pato volando, tiene que ser la madre, ¿quién sino? Si pudiera, la llamaría. Pero si grito, se va a asustar. El Patito Guapo no pía. ¡Pía, por favor! Su madre ya se ha ido. Parece que no va a ser fácil el reencuentro.

Decido entrar en casa y no hacer ruido, hoy la tarde de piscina queda descartada y Lucus tendrá que quedar dentro también, no quiero que sus ladridos asusten al Patito Feo o alejen a la madre.

Me quedo a la espera desde la ventana de la cocina. Aburrida, me pongo a buscar cómo se llama el sonido que emiten los patos. Y encuentro que para las crías de aves se usa piar, sin embargo para los patos adultos el término correcto es parpar o lo que es lo mismo dar graznidos.

Al rato, la Mamá Pata vuelve a sobrevolar la finca, pero nada... el Patito Guapo se ha quedado mudo.

Me angustio. Me pregunto si los patos tendrán sentimientos. Desde luego, el instinto maternal seguro que sí. Esa mamá tiene que estar desesperada ya. Comienzo a hacerme otras preguntas: ¿tendrá hermanos? ¿cómo habrá llegado allí? ¿cuando le encuentre su mamá cómo hará para regresar a donde sea que tenga que ir? ¿Tendrá hambre? En vista de mi inquietud me preparo una hierbaluisa casera.

¡Qué rica y qué bien sienta! Miro desde el cristal hacia afuera y veo a Mamá Pata en medio de la piscina. Ahora entiendo de donde le viene tanta belleza al Patito Guapo. Es la reina de la piscina.

Mamá Pata en mi piscina.

Vale, Mamá Pata, has encontrado el lugar, pero ahora no está ahí. Me gustaría convertirme en pata, zambullirme en la piscina y contarle a Mamá Pata lo que ha pasado y decirle que le busque ahí al lado. También me gustaría disculparme con ella, en cierto modo me siento culpable de no poder ayudarle más.

Me concentro en algunas frases... a veces da resultado... ¡Patito Guapo, pía! ¡Mamá Pata, parpa! ¡Por favor, por favor!

¿Quién no se ha encontrado así alguna vez, perdido entre las malas hierbas? En un instinto maternal, miro el móvil para ver que no tengo ningún mensaje ni llamada de mis hijos ni de mi familia.

Me paso la tarde en la ventana, atenta al piar de Patito Guapo y al ir y venir de Mamá Pata. Ya no sé si sueño o son reales los sonidos de pato que escucho, se entremezclan con otras piadas y graznidos. Es una tarde movida en lo que a aves se refiere: grandes gaviotas, pequeños pájaros que no sé identificar y muchas pegas, no por nada a este terreno lo llamaban la «Finca de las Pegas». Fue al firmar la escritura cuando descubrí que pega era como se conocía en Galicia a las urracas. Y ahora me acabo de enterar de que son una de las aves más inteligentes y astutas que existen. ¡Cuánto que aprender!

Un gran soplo de aire me saca de mis pensamientos, y de mis pesquisas en internet sobre el mundo de las aves.

Mamá Pata aparece de nuevo en el despejado cielo, se deja llevar por el viento, ya no vuela como antes, siento su desazón, es difícil volar contracorriente.

Suena la alarma de mi móvil, es hora de marchar, hora de ir a ver a mi mamá al hospital.

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Autora: Virginia Romera Calleja

Disfruta de esta bella canción para acompañar la lectura: Everybody's Got To Learn Sometime 


domingo, 2 de abril de 2017

Mundo Abisal cumple 1 año y sorteamos 1 libro dedicado

📖 Para celebrar el Día de Libro Infantil y que Mundo Abisal ha cumplido 1 añito, vamos a regalar un ejemplar del libro, dedicado por la escritora Virginia Romera Calleja, y la ilustradora, Patricia Saavedra. Para ello tienes que seguir estos pasos en la página Facebook de Mundo Abisal:
🌊 Hazte seguidor de Mundo Abisal (si aún no lo eres)
 Dale a "Me Encanta" la publicación (PINCHA AQUÍ)
🐳 Escribe en un Comentario cuál de estas bellas ilustraciones te gusta más. Y, si te apetece, comparte la publicación (tendrás doble oportunidad).
Tienes hasta el 20 de abril de 2017 para participar en el sorteo. ¡Suerte! 🍀
Pero si no la hay, os recordamos que podéis conseguir el libro en cualquier librería y también desde la web de Babidi-Bú www.babidibulibros.com/libro/mundo-abisal


miércoles, 8 de marzo de 2017

El Día Internacional de la Mujer, y "Arturo y Clementina"

Hoy me he levantado con un impulso irremediable de escribir, y tengo suerte, hoy es el Día Internacional de la Mujer y es festivo en A Coruña. Así que allá voy...

Lo primero que se me vino a la cabeza es un whatsapp de esos en cadena (aviso: no los sigo, así me caiga un rallo, o dos, o incluso tres) en los que me decía que tenía que vestir de NEGRO por las víctimas del machismo. Así que, a pesar de que casi todos los días me suelo vestir de negro, hoy no lo haré, lo siento, y no lo haré por varias razones:

Nunca me ha gustado que me digan como tengo que vestir (si no lo han conseguido mis padres ni mi pareja, ni siquiera mis hijos, no lo va a hacer alguien que no sé ni quién es).

Hoy no es el día contra la violencia de género, hoy es un día para celebrar que las mujeres tenemos unos derechos, entre ellos el derecho al trabajo, gracias a que otras mujeres han tenido que luchar muy duro, tan duro como morir por ello, para conseguirlos.

No me gusta considerar a las mujeres, en su conjunto, como víctimas, y eso que he vivido en mis propias carnes la discriminación laboral por ser "madre" y hasta por ser "hija", eso que algunos definen como "cargas familiares... Prefiero poner en valor los logros, aptitudes y valores de la mujer, tanto como género como individualmente (científicas, escritoras, pintoras, ingenieras, empresarias,...), tal y como lo hacen hoy, por ejemplo ONU Mujeres o el Doodle de Google.

Lo segundo por lo que me inspiré a escribir hoy es por un cuento ilustrado que me acompaña desde hace días esperando el momento oportuno para hablar de él. Me explico: 

El otro día en casa de mi mami, esa mujer de la que tanto he aprendido, le pedí si me podía llevar un libro que adoraba de pequeña: "Arturo y Clementina" (1976.Edit. Lumen) magistralmente escrito por Adela Turin* y bellamente ilustrado por Nella Bosnia, el cual está reeditado (también en gallego, catalán, vasco y portugués) por la editorial Kalandraka. Al volver a leerlo me di cuenta de porque me había gustado tanto, aunque con tan pocos añitos no lo pudiera comprender. Ahora, treinta y muchos años después, veo un libro que sería interesante que toda niña y niño leyeran, pero no impuesto en los colegios, sino regalado y leído por sus madres y padres, abuelas y abuelos, tíos y tías,...


Un libro que habla de todas esas cargas que lleva la tortuga Clementina encima de su caparazón, pero que pone en valor su poder de decidir ("una mañana de primavera decidió..."). No quiero hacer spoiler de "Arturo y Clementina", creo que quién tenga interés es mejor que compre (sí, compre) el libro y verá que vale para peques y mayores (como casi todos los libros infantiles/juveniles, incluyendo Mundo Abisal ;) porque habla de valor, de libertad. No sé si se aprecia en la foto, pero el libro está pegado con fixo, algún nietecillo se le dio por jugar con él, vaya... que ha sido un libro manido, pero como decía una amiga mía respecto a uno de sus cuadros: esas cicatrices también le aportan valor.

Realmente estoy feliz de ser mujer y cada vez amo más a las otras mujeres, y creo que tenemos que amarnos a nosotras mismas y a las otras mujeres para que todo siga evolucionando. Hay mujeres de países que necesitan nuestra ayuda urgente, porque ellas, además de carecer de libertades tan básicas, como su propio cuerpo o sexualidad, también son obligadas a ocultarse y a vestir de NEGRO.

Virginia Romera Calleja (¡Y qué le voy a hacer si me gustan los colorines!)

(Virginia Romera y Mundo Abisal: en Pequeño Tío, juguetería y librería de Sada, A Coruña)
*Adela Turin: Pionera en la investigación de la Literatura Infantil y Juvenil desde una perspectiva de género, Adela Turin lleva más de tres décadas trabajando para erradicar las actitudes sexistas y discriminatorias de los libros dirigidos a la infancia. 

Os recomiendo también de esta escritora: "ROSA CARAMELO" (otro de mis preferidos de pequeña).

domingo, 5 de febrero de 2017

¿Estamos preparados para el abismo?

A veces... me doy miedo. Miedo del poder de mis pensamientos, del poder de mis palabras. "Soy un faro en la oscuridad. Yo soy la luz." Dan Brown. Eso escribí en la Torre de Hércules, el día de la noche en que el milenario faro se iba a quedar sin luz.

Me gusta jugar con el binomio ☯️ luz/oscuridad, con el abismo, pero a veces siento que está tan cerca que me asusta.

"Apocalíptico todo", comentaba un seguidor en Twitter sobre el incidente en el faro, y sí, estoy de acuerdo, de hecho ya lo vengo anunciando en mi libro Mundo Abisal. La naturaleza está en peligro, nos está avisando de múltiples formas, pero el hombre, más centrado en sus propias necesidades, no es consciente de que la necesita, de que el mundo no existiría sin ella. 

Esta noche fue un rayo lo que apagó la luz, pero vendrán más rayos, más oscuridades... 

¿Estamos preparados para el abismo?

Virginia Romera Calleja

P.D. Por ser este un blog en positivo, agrego una ventana a la luz (y color) con esta bella foto de Carlos Durán López de los Menhires del parque escultórico de la Torre de Hércules: 



"Aún en las vidas más oscuras de vez en cuando sale el arcoíris." Anónimo.

domingo, 29 de enero de 2017

Leyuad, una película para vivirla, por y para el Sáhara.

"No esperéis gran cosa", así nos introdujo Gonzalo Moure, con su particular modestia, antes de proyectarse Leyuad, en su estreno ayer en A Coruña en el Centro Galego de Artes Da Imaxe, Filmoteca de Galicia. Le entiendo, siempre me gusta ir a ver películas, escuchar conciertos, leer libros,... sin expectativas, me gusta descubrirlos por mí misma, sin leer críticas previas, sí, me gusta que me sorprendan... y sí, Leyuad lo ha conseguido. 

Es una película-no película, porque crees estar dentro, es difícil de explicar, pero es como estar viviendo esa experiencia, acompañando en la sombra al coprotagonista que regresa al Sahara en búsqueda de sus orígenes y que, a su vez, vive en paralelo la historia de los otros protagonistas que viajan a Leyuad. Ambas historias se encuentran, al final, en el pozo de los versos. Y tú, tienes la sensación de beber de esa agua, de ese pozo, del propio desierto. 

No vayas a ver Leyuad si esperas una película al uso, ni un documental, ni siquiera una road movie. Gonzalo Moure, creador, director y guionista (del no guión) de Leyouad, parece haber creado un nuevo género: "filmivivir", una vez creado ya: "escrivivir". Hay que verla para entender que es una película diferente, sus protagonistas no son actores, ni van maquillados, ni vestidos de una forma distinta a como lo hacen en su día a día. Nada es fingido, lo que en ella ves es lo que hay, desde los impresionantes paisajes del desierto y de Leyuad, hasta el reloj Casio o la botella de plástico que usan sus protagonistas. No hay mentiras en Leyuad, es más, hay verdades. Verdades tan sencillas como lógicas. La verdad de un pueblo que es nación, la verdad de las cosas importantes de un país: su cultura, sus orígenes, su tradición, su poesía,... ¿En qué momento hemos perdido esas referencias en nuestra sociedad? En cierta medida, salí de la película y del posterior coloquio con una especie de zozobra, de envidia, por la lucha pacífica con la que los saharauis defienden su cultura y sus tradiciones.


Una vez proyectada, Gonzalo Moure, aclaró que la película es bastante masculina, pero que el papel de la mujer en el Sáhara es muy importante, es crucial. Y comentó que no hay mujeres como protagonistas porque el día que partían de viaje la poeta saharaui Ljadra Mint Mabruk no apareció y no podían esperar (grandes dificultades para programar la proyección, medidas de seguridad, permisos,...). 

MANUEL RIVAS. (Invitado de honor para presentar Leyuad en A Coruña). Habló del exilio, de su significado, tanto léxico, como histórico, también del momento actual, del silencio, de la suspensión de las conciencias. Y de su vivencia en el Sáhara, de las tablas de madera que usan los poetas saharauis para escribir los versos, llamadas luah. Tablas que vienen del mar y que llenan de poesía con tinta, y que cuando ya no hay más tablas, borran con agua y la poesía se va en ella, para dejar sitio a nuevas poesías. Gracias a esas tablas, a ese viaje y al retrato que un día hizo el escritor gallego Manuel Rivas del poeta saharaui Badi Mohamed, surgió el libro que inspiró a Gonzalo Moure a escribir "La Zancada del Deyar", que a su vez sirvió de inspiración para Leyuad.

BRAHIM CHAGAF. Nos explica que la escuela de cine saharaui surgió de unos talleres y que en el Sáhara la poesía es una herramienta para contar historias, para aprender.

Una de las afirmaciones que me encantaron de Brahim Chagaf, es que nos contó que los saharauis acuden a los abuelos para obtener conocimiento, ellos son bibliotecas, ellos guardan la tradición oral. 

Al hilo de esto y ya cuando el coloquio está a punto de terminar, la ministra de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática, Khadija Hamdi, nos habló de la iniciativa "Cuenta mi abuelo", que necesita más apoyo financiero, ya que las subvenciones que obtenían de ACNUR han caído. Como cuando escribo este post no encuentro nada en la web, le pregunto a Gonzalo (siempre accesible) y me responde más o menos: "Cuenta mi abuelo". Es para recoger historias de los mayores. Es muy importante, porque es una tradición oral, y con la llegada de la televisión y los móviles los niños habían perdido interés y se estaba desvaneciendo ese hilo conductor de la cultura saharaui.

Tengo que decir que todo esto me toca muy dentro, una de las personas más importantes de mi vida fue mi abuelo Antonio (todo un modelo de cultura para mí, nos escribíamos largas cartas, con él escribí por primera vez en una máquina de escribir y con él descubrí lo duro de perder a los seres queridos cuando eres tan solo una niña). Además, mis maestros de la vida, siempre han sido personas mayores, como el propio Gonzalo Moure, como mi profesor de yoga Antonio Riego, como el que fue mi maestro de Taichi, Michio Kodama o Nancy Pita, guía de la vida. 

Mi pregunta al final del coloquio y, en definitiva, deseo expresado en voz alta, en forma de pregunta, fue: Que a mí también me había llegado esa energía de Leyuad y creado la inquietud de saber más, que tenía la sensación de estar presenciando un momento importante, en la historia del Sáhara, en el futuro del RASD. Que si no creían que de alguna manera y gracias a que es una película que está viajando por todo el mundo (y ganando premios internacionales de cine), Leyuad podría ser la chispa necesaria para remover conciencias y podría darle la visibilidad necesaria al Sáhara para que hubiera un antes y un después de la película. Que me gustaría conocer sus "sensaciones" al respecto.

A grandes rasgos, Gonzalo, me respondió que él no era tan optimista como yo. La ministra de cultura hizo hincapié en la defensa de su cultura, de su historia. Del necesario apoyo de España en la solución pacífica de ese conflicto, que dura ya 40 años, para conseguir el referéndum.
Manuel Rivas, con posterioridad, comentó que él no era tan pesimista en este aspecto como Gonzalo. 

La ministra de cultura también agradeció a las familias de acogida allí presentes por darles la oportunidad a los niños y niñas saharauis de salir del calor del desierto en verano y la oportunidad de transmitir su cultura. Ya que como dijo la ministra, "es lo único que nos queda y aunque Marruecos se la quiera apropiar, es nuestra".


Y como yo también he ido sin guión, creo que, una vez empezado por el final, voy a hablar de algunos aspectos de la película en sí, teniendo en cuenta que no soy ninguna experta en cine y que no quiero desgranar Leyuad sino solo ofrecer algunas de mis percepciones:

ESPERANZA. Es la primera película saharaui, y no trata sobre el conflicto, sino que en ella se habla de la esperanza, de su cultura, de su pasado, es un semilla en el desierto para el futuro del Sáhara (metáfora que aparecerá en la película).

BUBISHER. Aparece en la película el “bubisher”, un pequeño pájaro del desierto, cuya llegada anuncia las buenas noticias, de hecho en el Sáhara se le conoce como el pájaro de la alegría. Como anécdota nos contaron que las mujeres cuando se casan van vestidas de bubisher. ¡Qué curioso! Bubisher, además, es el nombre del proyecto de bibliotecas y bibliobuses nacidos con el objetivo de llevar libros a los niños y a los adultos de los campamentos de refugiados saharauis situados en la parte más inhóspita del desierto del Sáhara. Es muy fácil y enriquecedor colaborar: www.bubisher.org

FOTOGRAFÍA. Maravillosa. Un 10 a INÉS G. APARICIO, directora de fotografía. Gran naturalidad y planos impresionantes, sobre todo en Leyuad, te llega la magia y la energía de ese lugar, diría que hasta sientes a los genios del desierto. Impresionante el plano de la montaña, separada (o unida) por esa cadena de piedras que parece una escalera, que une lo visible y lo invisible.

MÚSICA. Deliciosa. Otro 10 para GABO FLORES, su música y sus instrumentos (creados para la película) te sumergen en la historia y te balancean con ella.

SABIDURIA. Uno de los momentos más emotivos y más alegres de la película es la escena del abuelo con su nieto, donde se ve de una forma muy alegre y nada forzada ese vínculo intergeneracional de traspaso de conocimiento no solo por las palabras sino por el afecto y contacto.

POESÍA. Presente en toda la película, de una forma sutil, muy sutil... Poeta, guardián vivo del lenguaje de desierto. "Somos hijos de la tierra que nos ha visto crecer." 

En definitiva, he viajado al pozo de los versos, y deseo algún día poder nutrirme de su agua y escribir poesía a la sombra de Leyuad.



Gracias Gonzalo por Moure crear LEYUAD. 

Gracias Manuel Rivas por ser la semilla de esta bella película.

Gracias a todo el EQUIPO: Brahim Chagaf, Inés G.Aparicio, Limam Boisha, Gabo Flores y Nicolás F. Calvo.

Gracias Khadija Hamdi, ministra de cultura de RASD.

Pero sobre todo, gracias Gonzalo por el "tú puedes" y por el beso de la vida...

Virginia Romera Calleja



Datos a tener en cuenta:

República Árabe Saharaui Democrática (RASD; en árabe: الجمهورية العربية الصحراوية الديمقراطية, Al-Ŷumhūrīyyah Al-`Arabīyyah Aṣ-Ṣaḥrāwīyyah Ad-Dīmuqrāṭīyyah), es un Estado con reconocimiento limitado formado por la antigua provincia española del Sahara español que fue ocupada ilegalmente en 1976 por Marruecos y Mauritania y luego completamente anexada por Marruecos en agosto de 1979, al retirarse Mauritania de la zona que ocupaba.

La RASD ha sido reconocida por 84 Estados, si bien este número varía dependiendo de la fuente.

POETAS SAHARAUIS: Ljadra Mint Mabruk, Fatma Galia, Zahra Hasnaui,...

MANUEL RIVAS. Escritor y periodista gallego. Su lema es “Contra a indiferenza, sempre!”. Autor, por ejemplo, de "O lapis do carpinteiro" (El lápiz del carpintero) y el bello relato "La lengua de las mariposas", ambas historias llevadas al cine con gran éxito.


Quién es quién en LEYUAD:

Director, GONZALO MOURE:

Escritor español, principalmente de literatura infantil y juvenil, y autor de “La Zancada del Deyar”, libro que sirvió de inspiración para esta película, y en el que ya se hablaba de la necesidad de que los saharauis escribieran sus propios libros, dispararan sus propias fotografías y rodaran sus propias películas. Periodista, y apasionado por el cine.

Director, BRAHIM CHAGAF:

Director de cine saharaui (actualmente sigue los cursos para ser titulado en España). Alumno aventajado (y ya profesor) en la Escuela de Cine Abidin Khaid Saleh de los campamentos de refugiados del Sáhara.

Dirigió Patria dividida, el primer largometraje dramático del Sáhara, con el asombroso presupuesto de 100 euros.

Director: INÉS G. APARICIO:

Licenciada en Bellas Artes, fotógrafa, “casi” saharaui. Acudió al rodaje como directora de fotografía, pero poco a poco fue imprimiendo su huella. Y mucho más en la edición y montaje, en los que poco a poco fue “interviniendo” sobre el rumbo de la narración, mano a mano (cuatro manos) con Brahim Chagaf, hasta ganarse el sitio como coautora del film.

Guionista, LIMAM BOISHA:

Periodista saharaui, licenciado en Cuba, pero sobre todo poeta. Parte fundamental y fundacional de la Generación de la Amistad, y autor de “Los versos de la madera” y “Ritos de Jaima”.

Actualmente preside la Asociación Escritores por el Sáhara Bubisher.

Música, GABO FLORES:

Músico y artesano mexicano, de espíritu saharaui, radica en España. Director académico y uno de los fundadores de la Escuela Nacional de Música Saharaui. Acompaño un tiempo a Marian Hassan en sus conciertos y colabora con el rescate y fabricación de instrumentos tradicionales de la música saharaui. Compuso la música y como “luthier” elaboro instrumentos para la película, interpretándo los de viento, cuerda y percusión.

Productor, NICOLÁS F. CALVO:

Empresario que desde www.Dajla.Org aborda proyectos de cooperación; ha producido cortos sobre el Sáhara, su cultura y el futuro de sus jóvenes. Conoció al pueblo saharaui viajando al desierto que inspiro a escritores que admira, Sant Exupery y su “El Principito”, a Gonzalo Moure y su “Zancada del Deyar” o a Ricardo Gómez y su “Cazador de Estrellas”, historias que nacen en el desierto del Sáhara.